Lo profundo

A veces hasta me lleva a abismos…

idea vilariño 1920-2009 septiembre 16, 2009

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Poeta entre hombres –fue uno de los principales referentes de la generación del 45 en la literatura uruguaya, junto a Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Sarandy Cabrera o Manuel Claps–, mujer de belleza singular, Idea Vilariño se ganó el reconocimiento en su búsqueda de las verdades esenciales: los sueños, la ceniza y el espanto. “(…) Si ahora/entornando los ojos me muriera/ sintiera que ya está/que ya el afán cesó/y la luz ya no fuera un haz de espadas/y el aire ya no fuera un haz de espadas/y el dolor de los otros y el amor y vivir/y todo ya no fuera un haz de espadas”, escribió en Si muriera esta noche. Falleció el martes, a los 89 años, en el postoperatorio de una intervención por una obstrucción intestinal.

Nacida en Montevideo, Vilariño apenas sumaba treinta años cuando ya era una figura reconocida en el ámbito de la poesía uruguaya, a través de obras como La suplicante (1945), Cielo Cielo (1947) y Paraíso perdido (1949). Esa precocidad la situaría en el mapa: estudiosos de todo el mundo se volvieron hacia su poesía, algo que a ella no le interesaba. Se resistió a promocionar su nombre y tampoco se preocupó por comentar sus poemas, la mayoría acerca de la muerte y el amor. Durante mucho tiempo, firmó sus poemas como Idea, negándose a revelar su apellido. Fue una figura discreta, poseída por un halo misterioso. El amor la marcó profundamente. Amó a Onetti, con quien mantuvo una relación adúltera y con quien nunca llegó a casarse, y a quien le dedicó un libro, Poemas de amor, y el poema Ya no, doloroso ensayo sobre el fin de una relación. Cuentan los expertos que aquel poema definió la trayectoria de Vilariño: la sacó a la luz pública.

Ya no será/ ya no/ no viviremos juntos/ no criaré a tu hijo/ no coseré tu ropa/ no te tendré de noche/ no te besaré al irme/ nunca sabrás quién fui/ por qué me amaron otros./ No llegaré a saber/ por qué ni cómo nunca/ ni si era de verdad/ lo que dijiste que era/ ni quién fuiste /ni qué fui para ti/ ni cómo hubiera sido/ vivir juntos/ querernos/ esperarnos/ estar./ Yo no soy más que yo/ para siempre y tú/ ya/ no serás para mí/ más que tú./ Ya no estás/ en un día futuro/ No sabré dónde vives/ con quién/ ni si te acuerdas./ No me abrazarás nunca/ como esa noche/ nunca./ No volveré a tocarte./ No te veré morir.

Con el tiempo, ambos –Vilariño y Onetti– llegaron a compartir la amistad. Ana Inés Larre Borges y Virginia Friedman destaparon ese romance en Idea Vilariño. La Vida escrita, relato de la existencia de la poeta. El recorrido la sitúa en los años cuarenta, como fundadora de Número, la revista que cohesionó a los miembros de aquella generación, la misma que consolidó Sudamérica como faro de la poesía del siglo XX. Se abonó al compromiso político (con Cuba como centro de sus pasiones) y se refugió en la soledad, derrotada por su desesperanza ante el amor. Se acercó mucho a Benedetti (hospitalizado en un hospital de Montevideo, el poeta, de 88 años, trata de reponerse de una dolencia intestinal, las últimas noticias apuntana una leve mejoría), con quien intercambió correspondencia. Compartieron su pasión por la escritura y sus vivencias tras el golpe de Estado que implantó la dictadura en Uruguay en 1973.

Además de poemas, Idea Vilariño también escribió canciones, en especial tangos. Fue ensayista y crítica literaria: se trataba de una intelectual renacentista. “Sé y me gusta hacer cosas. Sé hacer fuego, pintar paredes, traducir, enseñar, hacer un jardín, enseñar a un perro, encuadernar, hacer ginebra”, dijo de sí misma. En mayo del año pasado fue postulada para el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

http://www.enmemoria.com/obituarios/idea-vilarino.html

 

Mario Benedetti siempre estará presente junio 12, 2009

Archivado en: poesia — mijal @ 3:02 pm

a10n1cul-1 Sus recitales poéticos convocaron a miles de personas; en todas las ferias del libro a las que asistía, cientos le pedían autógrafos, como si fuera un actor de cine o una estrella de rock, y muchos músicos –como Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa, Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, Nacha Guevara o Tania Libertad– hicieron de sus poemas canciones de amor y resistencia.

 

Considerado uno de los autores más relevantes de la literatura uruguaya de la segunda mitad del siglo XX, el reconocido poeta, novelista, cuentista, dramaturgo y ensayista Mario Benedetti falleció ayer domingo en Montevideo a los 88 años, informaron medios locales; a principios de mes había sido dado de alta en un hospital privado por una enfermedad intestinal.

Los familiares informaron que murió en su casa debido a una insuficiencia renal.

El miércoles, diversos centros culturales de España y Uruguay le rendirían un homenaje en Montevideo.

Entre Uruguay y España

Mario Benedetti nació el 14 de septiembre de 1920, en la localidad Paso de Toros, en Tacuarembó; sus padres –Brenno Benedetti y Matilde Farugia– lo bautizaron con cinco nombres, según costumbre italiana: Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno.

 

Durante sus últimos años repartía su estancia entre sus residencias de Uruguay y España, tanto por motivos de salud como para atender sus compromisos.

Después del fallecimiento de su compañera de toda la vida, su esposa Luz López Alegre, en abril de 2006, Benedetti se trasladó definitivamente a su residencia, en el centro de Montevideo.

Con motivo de ese traslado donó parte de su biblioteca personal en Madrid al Centro de Estudios Iberoamericanos, de la Universidad de Alicante que lleva su nombre.

Entre los múltiples reconocimientos y premios con los que fue distinguido, el 18 de diciembre de 2007, en la sede del Paraninfo de la Universidad de la República, en Montevideo, recibió la orden venezolana Francisco de Miranda, en su Primera Clase, la más alta distinción que otorga el gobierno de ese país, por el aporte a la ciencia, la educación y el progreso de los pueblos.

Mario Benedetti inventó la palabra “desexilio”, motivo de muchas de sus obras.

Tras 10 largos años alejado de su patria, en marzo de 1983 pudo retornar a Uruguay, con lo que inició su “desexilio”.

Benedetti tuvo que abandonar su país tras el golpe militar del 27 de junio de 1973. La dictadura lo persiguió por distintos países, “para detenerlo y cumplir la condena de muerte implícita que pesaba sobre él”.

Primero partió a Buenos Aires, posteriormente se exilió en Lima, Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado; luego se instaló en Cuba. Tiempo después, Benedetti recaló en Madrid, España.

El joven trabajador y puntual

El joven Mario realizó sus primeros estudios en el Colegio Alemán, de Montevideo, en parte por la admiración que el padre tenía por ese país. Allí aprendió el idioma, el gusto por el trabajo bien hecho y por la puntualidad.

 

Sin embargo, en 1933, su padre lo sacó del colegio, ya que dicha institución obligaba a los alumnos a utilizar el saludo nazi.

A los 15 años, Benedetti comenzó a trabajar en la empresa Will L. Smith, donde se fabricaban repuestos para automóviles, donde se desempeñó como contador, cajero, taquígrafo y vendedor; hasta que en 1939, como secretario-asistente del líder de la Escuela Raumsólica de Logosofía, se fue a Buenos Aires, donde por un sueldo muy bajo y en condiciones precarias también hizo un poco de todo.

De acuerdo con Alejandro Herrán Bárcena, uno de sus biógrafos, aquel periodo lo definió como poeta. Solía leer en la Plaza San Martín.

“Leyendo al poeta Baldomero Fernández Moreno descubrió que él también podía serlo, que las poesías que leía estaban hechas con lo mismo que estaban hechas sus penas y sus alegrías. Por aquella época, el joven Mario escribía poemas de amor a Luz, (que ella nunca contestó).

“Desengañado por la farsa que resultó la secta Raumsólica, regresó a Montevideo. Esta época fue significativa por dos cuestiones, porque consiguió el soñado puesto de funcionario en la Contaduría General de la Nación, donde ascendió de manera paulatina, y que compaginó con otros trabajos, para completar su sueldo. Y porque enfermó de tifus.

“Dos meses de fiebres y diarreas le hicieron perder 14 kilos. Luz fue a visitarlo durante su enfermedad, y tuvo un proceder poco tradicional, diríase hasta prohibido y antihigiénico, que a Benedetti le conmovió y le robó el corazón para siempre: lo besó en sus labios contagiosos y cuarteados.

“Hasta el momento yo no había creído que fuese tan tierna, inconsciente y osada.”

Activista de izquierda

Entre sus diversas actividades, ocupó tres veces la dirección literaria de Marcha, el semanario más influyente de Uruguay y uno de los más importantes de América Latina. Fue miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas, así como del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Fundó el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, agrupación que formó parte de la coalición de izquierdas, denominado Frente Amplio. También fue director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, en Montevideo. 

En 1949 escribió su primer libro de cuentos Esta mañana, y en 1953, su primera novela Quién de nosotros, “exceptuando la que escribió a los 11 años”. En 1960, La tregua le dio reconocimiento internacional. Incluso, esta novela se llevó al cine bajo la dirección de Sergio Renán, y compitió por el Óscar a la mejor película extranjera en 1974; le ganó Amarcord, de Federico Fellini. En esa época además, obtuvo reconocimiento por Poemas de la oficina.

Uno de sus años más importantes fue 1959, cuando Benedetti viajó a Estados Unidos, a pesar de las reticencia de las autoridades de ese país para concederle la visa, “ya que en un periódico de izquierda salieron publicados unos poemas suyos. Además, tuvo que firmar, entre otras cosas, que no iba a matar al presidente estadunidense”.

Otro acontecimiento clave de ese año, fue la Revolución Cubana. “Sacudón que nos cambió todos los esquemas y que transformó en verosímil lo que hasta entonces había sido fantástico. Hizo que los intelectuales buscaran y encontraran motivaciones, temas y hasta razones para la militancia”. En esa misma época escribió El país de la cola de paja y Montevideanos.

El maestro Benedetti comentó a este diario (La Jornada/12 de mayo/1997): “No tengo actitud subversiva sino crítica. Digo lo que me parece mal. Pero más que en los poemas y en los cuentos, lo digo en los artículos periodísticos sobre Uruguay y otros países de América Latina”.

Simpatía con el movimiento zapatista

Su relación con Cuba fue igual de significativa. Durante esa misma charla expresó: “El papel de la isla es y sigue siendo muy importante para toda América Latina, porque fue la primera vez que un país pequeño se rebeló frente a la presión estadunidense. 

“Quizá la mayor diferencia que tengo con el gobierno cubano es la pena de muerte. Estoy en contra de esa práctica. Si Cuba la eliminara, Estados Unidos se quedaría solo, ya que tiene 2 mil 200 condenados a muerte. La isla, además, adolece de problemas de burocracia. Pero es un mal universal inevitable. Con capitalismo, con comunismo, con neoliberalismo; no se ha descubierto otra manera de llevar adelante la vida del Estado si no es con la burocracia.”

Respecto del Ejército Zapatista de Liberación Nacional dijo: “Tengo mucha simpatía por la causa zapatista. Me parece que es una guerrilla fuera de serie, porque es la única de América Latina que ha manejado las cosas con un sentido de la realidad. No es como otros movimientos de la lucha armada que quieren conquistar el poder para, desde ahí, imponer de forma autoritaria leyes, con la pretendida aspiración de que mejoren sus vidas”.

La extensa obra del maestro Mario Benedetti abarca más de 70 títulos publicados, entre cuentos, novelas, poesía, teatro y ensayos. Ha sido traducido a más de 18 idiomas. Entre esa bibliografía se encuentran La tregua (1960), Gracias por el fuego (1965), El cumpleaños de Juan Ángel (1971), Primavera con una esquina rota –por el que recibió el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional en 1987–, La borra del café (1992) y Andamios (1996).

Su producción poética completa, por la que se le otorgó entre otros el Premio Reina Sofía en 1999, ha sido recogida en los gruesos volúmenes Inventario uno e Inventario dos.

Su última obra publicada, Testigo de uno mismo, se presentó en agosto del año pasado.

Benedetti se encontraba trabajando en un nuevo libro de poesía, cuyo título provisional es Biografía para encontrarme.

La Jornada Carlos Paul

 

pequeño homenaje a un gigante junio 12, 2009

Archivado en: poesia — mijal @ 2:50 pm

Chau número tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

Mario Benedetti

 

idea vilariño falleció hoy a los 89 años abril 28, 2009

Archivado en: poesia — mijal @ 4:45 pm

h-idea_vilarino2Nació en Montevideo el 18 de agosto de 1920 en el seno de una familia de artistas.

El padre, Leandro Vilariño, de origen gallego, era anarquista y poeta, y a los cinco hijos de su matrimonio con Josefina Romaní les puso los nombres de Poema, Azul, Alma, Idea y Numen.

Idea Vilariño se convirtió enseguida en una de las figuras más destacadas de la poesía uruguaya con obras como “La suplicante” (1945) y “Paraíso perdido” (1949), dos de sus primeras publicaciones.

Antes de cumplir los treinta años, Vilariño ya era ampliamente reconocida en el Río de la Plata, donde también destacó por su labor en otras disciplinas, como la crítica literaria y la traducción.

Estudiosos de todo el mundo se interesaron pronto por su poesía, aunque Vilariño rechazó durante casi toda su vida promocionar su nombre y fue reticente a comentar sus poemas, la mayoría vertebrados en torno a las temáticas del amor y la muerte.

En un estudio sobre la escritora, el profesor Fernando Casales destaca cómo la poetisa abordó esos temas “inyectándoles savia nueva” y dándoles “luz en formas poéticas que la ubican entre las voces más destacadas de los literatura hispanoamericana”.

Vilariño trabajó como profesora de Literatura de enseñanza secundaria desde 1952 hasta el golpe de Estado que implantó la dictadura en Uruguay en 1973.

En 1985, con la reinstauración del sistema democrático, la escritora obtuvo la Cátedra de Literatura Uruguaya en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República.

Vilariño también fue reconocida como compositora de canciones, entre las que destacan dos títulos míticos de la música popular uruguaya: “A una paloma”, que fue adaptada por Daniel Viglietti, y “La Canción y el poema”, musicalizada por el maestro Alfredo Zitarrosa.

Sus traducciones, algunas de textos de Shakespeare, fueron elogiadas en el ámbito académico e incluso llegaron a ser representadas en salas teatrales de Montevideo.

Vilariño también publicó artículos en diarios como “Marcha”, “La Opinión”, “Brecha” y “Texto crítico”, y fue una de las fundadoras, en 1957, de la revista uruguaya “Clinamen”.

Aunque sólo llegó a publicar cinco números, “Clinamen” sirvió como plataforma de expresión para un núcleo joven de escritores uruguayos que más tarde pasó a denominarse la Generación del 45.

Además de la propia Vilariño, se considera integrantes de este grupo a los autores uruguayos Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Mario Arregui, José Pedro Díaz, Ángel Rama, Juan Carlos Real de Azúa y Amanda Berenguer, entre otros.

Pese a su reticencia a promocionar su obra poética, en 1997 Vilariño concedió una entrevista a Rosario Peyrou y Pablo Rocca, fruto de la cual nació el documental “Idea”, dirigido por Mario Jacob.

En su obra “Idea Vilariño. La vida escrita” (2007), Ana Inés Larre Borges y Virginia Friedman destacan el apasionado romance que Vilariño mantuvo con Onetti, con el que nunca llegó a casarse, pero al que al parecer están dedicados sus principales poemas de amor.

“Nocturnos” (1955), “Poemas de amor” (1957), “Pobre mundo” (1966) y “Poesía” (1970) son algunos de los principales títulos de la obra poética de Vilariño, que ha sido traducida al inglés, el italiano, el alemán, el portugués y el ruso.

La polifacética escritora murió a los 89 años de edad en su ciudad natal, en el marco del postoperatorio de una intervención por obstrucción intestinal.

En su poema “Si muriera esta noche”, Vilariño dejó escrito: “(…) si ahora/entornando los ojos me muriera/sintiera que ya está/que ya el afán cesó/y la luz ya no fuera un haz de espadas/y el aire ya no fuera un haz de espadas/y el dolor de los otros y el amor y vivir/y todo ya no fuera una haz de espadas”.

 

informativostelecinco.co

 

como pudiste? abril 25, 2009

Archivado en: Para vos,poesia — mijal @ 9:56 pm

el 7 de abril se suicidó un amigo del alma.

Janan

sé que estabas mal… pero tendrías que haber sido más fuerte…

ojala algún día entienda por que lo hiciste.

te dejo un poema de pessoa, que tanto te gustaba…

 

Si yo muriera joven

Si yo muriera joven,
sin poder publicar libro alguno,
sin ver la cara que tienen mis versos en letra impresa,
pido que, si se quisiesen molestar por mi causa,
no se molesten.
Si así ocurrió, así es verdad.

Aunque mis versos nunca sean impresos
tendrán su propia belleza, si fueran bellos.
Pero no pueden ser bellos y quedar por imprimir,
porque las raíces pueden estar bajo la tierra
pero las flores florecen al aire libre y a la vista.
Tiene que ser así por fuerza. Nada puede impedirlo.

Si yo muriera muy joven, oigan esto:
nunca fui sino una criatura que jugaba.
Fui gentil como el sol y el agua,
de una religión universal que sólo los hombres no conocen.
Fui feliz porque no pedí ninguna cosa,
ni procuré hallar nada,
ni hallé que hubiese más explicación
que la de que la palabra explicación no tiene ningún sentido.

No deseé sino estar al sol o a la lluvia,
al sol cuando había sol
y a la lluvia cuando estaba lloviendo
(y nunca la otra cosa).
Sentir calor y frío y viento,
y no ir más lejos.

Una vez amé, pensé que me amarían,
pero no fui amado.
Pero no fui amado por la única gran razón:
porque no tenía que ser.
Me consolé volviendo al sol y a la lluvia,
y sentándome otra vez en la puerta de casa.
Los campos, al fin, no son tan verdes para los que son amados
como para los que no lo son.
Sentir es estar distraído.

 

de vilariño enero 24, 2009

Archivado en: poesia — mijal @ 10:56 pm

Idea Vilariño (n. 18 de agosto de 1920, Montevideo) poeta, ensayista y crítica literaria uruguaya perteneciente al grupo de escritores denominado Generación del 45, en la que pueden ubicarse también Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Sarandy Cabrera, Carlos Martínez Moreno, Ángel Rama, Carlos Real de Azúa, Carlos Maggi, Alfredo Gravina, Mario Arregui, Amanda Berenguer, Humberto Megget, Emir Rodríguez Monegal y José Pedro Díaz entre otros. Dentro de sus facetas menos conocidas se encuentran la de traductora, compositora y docente. (wikipedia)

Eso

Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.

Mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin
mi pobre vida.

 

de benedetti septiembre 8, 2008

Archivado en: poesia — mijal @ 4:57 am

Estados de ánimo

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

 

de Pessoa septiembre 2, 2008

Archivado en: poesia — mijal @ 3:43 pm

Escrito en un libro abandonado en un viaje

” Tengo el cansancio anticipado de lo que no voy a encontrar. Si en determinado momento me hubiera vuelto para la izquierda en lugar de para la derecha. Si en cierto instante hubiera dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí. Si en determinada conversación hubiese tenido frases que sólo ahora en el entresueño elaboro. Si todo esto hubiera sido así hoy sería otro y quizá el Universo entero sería insensiblemente llevado a ser otro también. Pero sólo ahora lo que nunca fui ni seré me duele. Voy a pasar la noche a Cintra porque no puedo pasarla en Lisboa pero cuando llegue a Cintra me va dar pena de no haberme quedado en Lisboa. Siempre esta inquietud sin resolución, sin nexo, sin consecuencia. Siempre, siempre, siempre. Esta angustia excesiva del espíritu por nada. En la carretera de Cintra, o en la carretera del sueño, o en la carretera de la vida. A la izquierda hay una casucha al borde de la carretera. A la derecha, el campo abierto con la luna a lo lejos. El auto que parecía hace poco proporcionarme libertad es ahora algo en lo que estoy encerrado. A la izquierda, hacia atrás, la casucha modesta. La vida allí debe ser feliz sólo porque no es la mía. Si alguien me ha visto desde la ventana de la casucha soñará: ese que va en el auto es feliz. “

 

de Pizarnik agosto 30, 2008

Archivado en: poesia — mijal @ 7:55 pm

NOCHE

correr no sé donde
aquí o allá
singulares recodos desnudos
basta correr!
trenzas sujetan mi anochecer
de caspa y agua colonia
rosa quemada fósforo de cera
creación sincera en surco capilar
la noche desanuda su bagaje
de blancos y negros
tirar detener su devenir

 

más de gelman julio 29, 2008

Archivado en: poesia — mijal @ 4:31 pm

Carta

te escribo en una hojita de papel
caída del cuaderno del hijo
con una vaca un burro
sumas restas
esta carta que te enviaré jamás
tiene delicias y tristezas
y cuando la leías
te ponías muy dulce
porque yo no escribía nada
pero cantaban los pájaros
azules de la izquierda
volaban a tu sombra y callaban
con los ojos abiertos
como memorias en la noche

 

 
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